
Cómo aprovechar al máximo su lámpara UV de mercurio de 120 W/cm
Si opera una línea de impresión o recubrimiento, probablemente ya sepa que la lámpara de mercurio de 120 W/cm es la herramienta clave en su taller. Es ella quien hace posible esa reacción química que convierte la tinta líquida en un revestimiento duro y seco en cuestión de segundos.
El problema del calor
La densidad de potencia es algo que tiene dos caras: puede ser útil, pero también peligrosa.
Hagamos los cálculos: si tiene una lámpara de 100 cm, está suministrando 12,000 W a través de un único tubo de cuarzo. Esa es una cantidad enorme de energía concentrada en un espacio muy pequeño.
Sí, la velocidad de secado será extremadamente rápida. Pero el calor generado es intenso. Si sus ventiladores de enfriamiento están sucios o sus sistemas de refrigeración no funcionan bien, tendrá problemas. El cuarzo podría deformarse, o peor aún, la lámpara podría quemarse antes de tiempo.
Cómo funciona realmente
Dentro de ese tubo, utilizamos un proceso de descarga de mercurio para generar longitudes de onda UV-C y UV-B. Un arco eléctrico impacta los átomos de mercurio, lo que genera una longitud de onda de aproximadamente 254 nm.
Esa energía específica es la que permite romper los enlaces químicos en los fotoiniciadores de la tinta, convirtiendo así el material de líquido a sólido en milisegundos. Es casi instantáneo.
Mantener todo funcionando sin problemas
Hemos diseñado estas lámparas para que sean reemplazos fáciles, así que no necesitará reconstruir todo su sistema para poder utilizarlas. Invertimos mucho tiempo en garantizar la estabilidad de los electrodos, porque nadie quiere que la lámpara parpadee o falle en medio de un trabajo importante.
Pero tenga cuidado con el cableado: asegúrese de que el balasto sea compatible con la corriente de operación de la lámpara. Si no es así, aparecerán “puntos calientes” en el tubo. Esos puntos son prácticamente la muerte para la lámpara.
Y recuerde: no estamos solo vendiéndole un trozo de vidrio. Queremos ayudarlo a encontrar el equilibrio ideal entre la distancia entre la lámpara y su producto. Si ve burbujas en su plástico o PET, no se preocupe; simplemente acelere el transporte del producto o disminuya la potencia de la lámpara.